Durante el Renacimiento, cuando la astronomía y la astrología intentaban dar una explicación coherente del universo, Copérnico supo llegar hasta las últimas consecuencias. Las observaciones realizadas por los principales astrónomos de la Antigüedad y de la Edad Media, unidas a las suyas propias, le convencieron de que el Sol se encontraba en el centro de nuestro sistema planetario.